Panoramas para este fin de semana

Para este fin de semana, el único evento confirmado es el cumpleaños número 2 del mini amigo de Emilio, Francisco, así que por allá andaremos el domingo el la tarde. Con su mamá somos amigas desde que tenemos recuerdos, jugabamos juntas a las barbies y a las muñecas, y nos reímos mucho porque sin parecernos en nada, las guaguas nos quedaron muy re parecidas.

Cumpleaños #2 de Emilio, junto a Francisco

El Tata

Conocí a Don Rodolfo de 3 maneras

La primera como el padre de mi polola
Un caballero con cara de pocos amigos, que no hablaba mucho y que parecía estar enojado casi siempre
No me importaba mucho, ya que yo amaba a su hija, no a el.

Después, de manera paulatina conocí al Profesor
Al parecer era alguien importante, y había hecho buenas cosas por su campo de trabajo,
que la verdad no entendía muy bien en ese momento.
A medida que comencé a trabajar, empece a comprender su aporte.
Yo mido el ruido en los distintos sectores de los proyectos, una cosa bastante rara y reciente.
Así fue como un día, en manos de un ingeniero vi un libro y decía “Rodolfo Gajardo”
Le dije “¿Rodolfo Gajardo? Ese es mi suegro”
Me miro con cara de “¿¡ENSERIO!?”, prácticamente como si le dijera que conocía a Elvis
Ahí tome una decisión fundamental en mi relación con el
Decidí escucharlo, simplemente sentarme en las comidas familiares y escucharlo.

Ahí conocí al Tata
Un hito fundamental en nuestra relación fue cuando entendí que era un hombre de rituales,
sencillo, cariñoso son los suyos, y que los amaba profundamente.
Fue así, como le pedí permiso para casarme con su hija después de una de las tantas comidas en su casa.
Su cara tenia una felicidad que siempre recuerdo.

De manera increíble, ahora conozco un cuarto Rodolfo, el amigo.
Muchos de los que están sentados acá los conozco de historia contadas por Doña María Teresa o Don Rodolfo,
y según puedo escuchar de sus palabras, el mas que un colega o profesor, fue un amigo que los impulso
a estudiar aun mas, a saber mas.

Un gusto conocerlo Don Rodolfo, y lo único que puedo decir es
“Pobrecito el cocodrilo”

(Mi pequeño homenaje a Don Rodolfo Gajardo Michell, mi suegro)